Imagen de encabezado:  aspecto parcial del Yacimiento-Santuario de Göbeklitepe, datado en el décimo milentio antes de Cristo.
Imagen anterior (portada de esta entrada): estanque de “Balikligöl” en Sanliurfa.
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Sanliurfa fue antes Urfa, y para algunas corrientes del Islam, la “Ur de los Caldeos” que alumbró a Abraham. Según esa interpretación, cuando Abraham se sublevó en defensa del Dios único contra la tiranía politeísta del rey Nimrud, éste intentó pulverizar al díscolo arrojándolo al fuego, pero Alá intervino convirtiendo el fuego en agua, y a los leños ardientes en peces. Así es que hoy sigue estando allí el hermoso estanque que se dio en llamar “Balikligöl“, cuyas aguas son las que Alá creó a partir del fuego, y donde es posible alimentar a los peces sagrados que habitan la laguna (cuya pesca y consumo están prohibidos). El excelente Museo Arqueológico de Sanliurfa da cuenta de las maravillas de la región, que se pierden en la noche de los tiempos.

Apenas unos 20km al noreste de Sanliurfa se encuentra el asombroso Göbeklitepe, que datado en alrededor de 9600 años antes de Cristo (seis mil años antes que las Pirámides de Guiza), comenzó a investigarse hace apenas tres décadas. Los arqueólogos aún no logran explicar cómo sería posible que, en plena época de transición del Paleolítico al Neolítico, un grupo de cazadores recolectores haya sido capaz de transportar, levantar y tallar tótems de piedra de cincuenta toneladas, y de simbolizar lo que parecen ser profundos conocimientos de astronomía y matemáticas. Algunos piensan que, simplemente, no fueron cazadores recolectores quienes hicieron este santuario, el más antiguo que se conoce sobre la Tierra.

Y a unos 60km al suroeste de Göbeklitepe (apenas a 20 de la frontera con Siria) está el poblado de Harrán.
Lo primero que sorprende a la vista son las casa cónicas o “casas colmena”, cuya arquitectura se remonta al sexto milenio antes de Cristo, y luego un castillo del siglo XIII construido sobre palacios anteriores. Una gran torre-minarete marca, en las alturas de la colina principal, la posición de la inmensa mezquita de tiempos de los omeyas, y adyacente a ella, se ubican los rastros superpuestos de las capas babilónicas, asirias, griegas, romanas, cristianas e islámicas, junto a las ruinas bastante bien conservadas de un viejo bazar alrededor del cual había viviendas y baños públicos, así como las de una madraza o escuela islámica que acaso fuera la universidad más antigua del mundoEscalando la colina principal frente a la gran mezquita, un guía local que se me apareció sin aviso y se me presentó como “Yamal“, para luego conducirme a través de un hueco en el alambrado perimetral de las excavaciones en curso, y mostrarme lo que, según él, estaría probado como “casa de Abram”: se trata de dos grandes compartimientos excavados allí en la ladera, el de adelante y más bajo habría sido la vivienda de los mismísimos Abraham y Sarah, y el más grande y en posición más elevada, la residencia de la familia grande o clan al que perteneció el Patriarca. Si todo esto fuese cierto, y teniendo en cuenta el tamaño y la posición elevada de estas viviendas respecto del resto de la ciudad, el clan abrahámico estuvo sin duda formado por gente importante de la región. Se supone que allí uno se encuentra frente al preciso lugar donde se dictó la célebre orden del “LEJ LEJÁ” (“Haz tu Camino”) del capítulo XIII del Génesis. 
Harrán tenía 8 puertas: con Yamal pasamos por la de Bagdad, y me señaló la de Alepo.