Dinamarca y Francia, Alemania, Bélgica y Holanda.
Una nueva, intensa incursión en París, y otra en la Dordoña.
Estrasburgo y otra vez la inigualable Heidelberg, y en el norte alemán la pequeña, casi perdida ciudad protestante donde fue abadesa, en el siglo XVII, Isabel de Bohemia. 
Un barco holandés que naufragó buscando especias en la Polinesia, reconstruido a fines del siglo XX, y otras magnificencias neerlandesas. 
Y antes de regresar por Lille al aeropuerto Charles de Gaulle, la ciudad de los Condes de Flandes.