“Luego de siete horas de vuelo desde Múnich, Alemania, atravesando las legendarias comarcas de Transilvania, los mares Negro y Caspio y los desiertos de Aral, Persia y Afganistán, la nave se posó –junto al amanecer- en el Aeropuerto Internacional Indira Gandhi. Mi primer taxi indio avanzó bajo una espesísima capa de niebla y entre un caos de bocinazos, bicicletas, rickshaws, colectivos, y autos que disputaban cada centímetro libre, bajo la mirada de los innumerables monos que se desplazaban por las aceras.
Esto recién comienza, ¡namasté!”

De mi diario de viaje, en Nueva Delhi, 25 de noviembre de 2010.

Delhi 2010

Ruinas que delatan rastros de más de 3.000 años, junto a los palacios de Nueva Delhi, la capital fundada por los ingleses en 1911. Y entre medio las multitudes de millones, el caos de un tránsito sin semáforos, el smog, el Hinduismo, el Islam, el Budismo, el Fuerte Rojo, el Museo Nacional y la casa donde Mahatma Gandhi encontró su minuto final.

Entre la paz gigante del Himalaya y el smog de un centro cuasi medieval (sin veredas y con muchas motos), entre últimos monarcas y guerrillas maoístas, entre viajeros occidentales y devotos budistas (e hinduistas), entre los vestigios del antiguo Imperio en el Durbar y la miseria asistida por Naciones Unidas, entre China y la India. Todo bajo la atenta mirada de la Kumari (diosa viviente, que sólo cada tanto se deja ver). Katmandú, capital de Nepal.

Las ciudades-reliquia (Patrimonio de la Humanidad) de Patán y Bakhtapur; alborada sobre el Himalaya en Nagarkot, y un vuelo hasta la cima del Everest.

Atravesada por el Ganges, es el recinto sagrado del hinduismo, y quizás la ciudad viviente más antigua del mundo.

Sarnath (India) 2010

Sitio del primer sermón del Buda, a 10km de Varanasi.

Sitio santo de peregrinación para los budistas de todo el mundo. Allí, bajo una higuera que persistió durante más de 25 siglos, Siddharta Gautama alcanzó la iluminación que lo convirtió en Buda.

A 130km de Varanasi, rumbo a Dehi, la ciudad se encuentra sobre la conjunción de los ríos sagrados Yamuna y Ganges, más un tercero, subterráneo: el de Saraswati, la diosa de la sabiduría.

El final de un viaje alucinante, revelador y transformador al corazón de la India.