Imagen de encabezado: Explanada del centro político de Bulgaria en Sofía (a los laterales el Consejo de Ministros y la Presidencia; al fondo la Asamblea Nacional, ex Secretaría General del Partido Comunista).
Imagen anterior (portada de esta entrada): las velas simpre encendidas de las iglesias ortodoxas.
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Bulgaria en un país antiquísimo entre el Mar Negro, el Danubio, Anatolia, Grecia y otros territorios con los que comparte los Balcanes.

Fue colonizado por tracios, griegos, macedonios, romanos y otros pueblos antes de que los propios búlgaros lograran su Primer Imperio en la Alta Edad Media (época en que adoptaron la religión cristiana ortodoxa).

Entre el Primer y el Segundo Imperio, el país fue anexionado por Constantinopla (Imperio Romano de Oriente), y luego vino la conquista otomana: Bulgaria se pobló de mezquitas, pero los búlgaros mantuvieron su fidelidad al cristianismo.

La independencia llegó en el siglo XIX, y en el XX, después de un período pronazi (hay en Sofía, la capital, memoriales de homenaje a las víctimas del nazismo), y de la posterior adhesión al Pacto de Varsovia, comenzó a en la década de los ’90 la etapa actual: democracia parlamentaria, capitalismo y Unión Europea. El 1º de enero de 2026, unas tres semanas antes de nuestro arribo, el Euro reemplazó a la Leva como moneda en circulación, cosa que muchos celebran, pero algunos maldicen.  

Fue en Bulgaria donde se crearon el alfabeto cirílico y la costumbre de llamar “Zar” o “Tsar” a los monarcas.